Un descubrimiento reciente podría redefinir lo que sabemos sobre la conexión entre el intestino y el cerebro. Un estudio comparó muestras fecales de 117 niños con autismo (TEA), TDAH o anorexia nerviosa, frente a 52 menores sanos, y encontró un patrón microbiano sorprendentemente similar entre los tres trastornos.
Principales hallazgos del estudio:
Los tres grupos presentaron una relación elevada Bacteroidetes/Firmicutes, un indicador vinculado a desequilibrios metabólicos.
Se observó una menor diversidad microbiana, señal de posible disfunción intestinal.
Se detectaron alteraciones comunes en géneros clave como Faecalibacterium, Bifidobacterium y Escherichia–Shigella.
Este perfil compartido sugiere que la microbiota intestinal podría desempeñar un papel mucho más relevante —y hasta ahora subestimado— en síntomas neurológicos, conductuales y metabólicos. Aunque aún no está claro si estos cambios microbianos son causa o consecuencia de los trastornos, los científicos consideran que el hallazgo abre una nueva vía de investigación sobre el eje intestino-cerebro.
Fuentes científicas:
• Soltysova M. et al., Neuroscience (2025). DOI: 10.1016/j.neuroscience.2025.08.020
• MDPI – Children (2025); 12(11):1561
• ScienceAlert – cobertura del estudio