La rica historia de Jujuy debe ser trasmitida a las nuevas generaciones, de modo que los chicos puedan revalorizar la identidad del pueblo jujeño

En virtud de la conmemoración de “la Reconquista de Jujuy” un hecho histórico que resalta el valor del pueblo jujeño y contribuyo a las batallas y victorias patrióticas en Tucumán y Salta. La Reconquista de Jujuy representó mucho más que un triunfo bélico: significó la recuperación emocional y simbólica del pueblo jujeño que había abandonada sus tierras en circunstancias dramáticas el 23 de agosto de 1812 en el recordado “Exodo Jujeño”, así lo aseveró el presidente del Instituto Belgraniano en Jujuy, Joaquin Carrillo en dialogo con el programa Panorama Jujeño.

El historiador recordó que aquel 21 de marzo, pero de 1813, el pueblo jujeño regresó definitivamente a sus hogares tras seis meses de dominación realista, cerrando así un ciclo heroico que incluyó el sacrificio del Éxodo y las victorias militares en el norte.

Detallo que el territorio jujeño permaneció bajo control realista desde el 24 de agosto de 1812 hasta marzo de 1813. Durante ese período, la plaza y el Cabildo de la ciudad fueron convertidos en una fortaleza inexpugnable, con una atalaya de artillería instalada en el centro. Sin embargo, la suerte de los invasores comenzó a sellarse tras las derrotas sufridas en las batallas de Tucumán (24 de septiembre de 1812) y Salta (20 de febrero de 1813).

Continúo afirmando que enterados de que las fuerzas virreinales se replegaban hacia el Alto Perú después de su caída en Salta, los emigrados jujeños que habían acompañado al Ejército del Norte emprendieron el regreso. El reencuentro con su tierra no fue pacífico: atacaron a los realistas entre los ríos Grande y Xibi Xibi, envolviendo estratégicamente la ciudad por las calles que circundaban la plaza principal.

Consideró que la recuperación del terruño no fue una tarea sencilla. Ya en octubre de 1812, tras el triunfo en Tucumán, tropas comandadas por el capitán Cornelio Zelaya habían intentado retomar la ciudad, pero fueron enérgicamente rechazadas por los realistas. En aquel enfrentamiento, 16 patriotas y 20 realistas quedaron tendidos al pie de las trincheras. Jujuy se había convertido en un cuartel fuertemente custodiado donde se resguardaban armamentos, municiones y caudales, permaneciendo inaccesible para sus hijos.

Finalmente, el 25 de febrero de 1813 los patriotas pudieron celebrar la victoria. Se restableció el nuevo gobierno, designándose teniente de gobernador al coronel José Bolaños, mientras que las autoridades civiles y municipales que habían emigrado durante el Éxodo retomaron sus funciones.

Aunque existen versiones encontradas sobre la fecha exacta, Carrillo sostiene que los realistas abandonaron Jujuy el 22 de febrero, fundamentándose por qué debe considerarse el 21 de marzo como fecha oficial de la Reconquista. Las actuaciones del Cabildo realista no se interrumpieron hasta ese día, cuando al pie de la primera acta patriota, Manuel Belgrano estampó su célebre apostilla: “Aquí concluyó el Cabildo establecido por la Tiranía que fue repulsada, arrojada, aniquilada y destruida con la célebre y memorable victoria que obtuvieron las armas de la Patria el 20 de febrero de 1813, siendo el primer soldado de ellas Manuel Belgrano”.

Recalcó que indudablemente la rica historia de Jujuy debe ser trasmitida a las nuevas generaciones, de modo que los chicos puedan revalorizar la identidad del pueblo jujeño, concluyó.