Sábado, Noviembre 28, 2020

Como parte de la nueva ola de construcciones sustentables o amigables con el medio ambiente que se extiende por todo el mundo, uno de los ítems importantes es la certificación LEED (sigla de Leadership in Energy & Environmental Design) que depende del Consejo de Edificios Verdes de EE UU, la cual desde su creación en el año 1993 fomenta la creación de edificios sostenibles, trascendiendo a nivel global y en la actualidad se instrumentan en 167 países y se constituyó en la certificación internacional por excelencia, ya que se basa en la validación de un edificio en cuanto a su capacidad sostenible de acuerdo a su funcionamiento y su proceso de ejecución o construcción integral, según lo describió el ex Coordinador técnico del Ente Regulador de Planificación Urbana, socio del Estudio de Arquitectura 466 y actual Director Provincial de Arquitectura, Horacio Calsina en una entrevista con el programa Panorama Jujeño.

En esa misma línea, argumentó que existen 4 tipos de certificaciones, entre ellos normal, plata, oro y platino que se consiguen a través de puntos y otros 10 puntos que se otorgan por innovación de diseño y otras características más, explicando que durante todo el proceso desde el inicio del diseño hasta que concluye la obra y se pone en funcionamiento el edificio operativo real la entidad internacional realiza controles para que se vayan cumpliendo con los puntos acordados para la certificación LEED.
Sostuvo que nuestro país solamente existe un solo edificio que cumple con esa normativa y se encuentra en Saavedra, provincia de Buenos Aires donde actualmente funcionan las oficinas de la multinacional Coca Cola.
Respecto a los beneficios que otorgan esas construcciones sustentables, el arquitecto Calsina afirmó que son varios los beneficios, por un lado, ambiental ya que dichos edificios aportan beneficios al ecosistema o el ambiente donde se desarrollen, obviamente dependiendo de las características que posea cada edificio para su funcionamiento (escuela, hospital o casa) y en algunas ciudades posee beneficios impositivos altos para fomentar su construcción, sumado a los eficiencia energética de menor consumo o gasto operativo sino también va acorde a las nuevas movidas de construcciones amigables con el medio ambiente.
Indicó que otro de los beneficios de esa nueva tendencia pasa por el diseño interior de los edificios, algo difícil de valorar, pero una vez que se lo obtiene muy fácil de percibir, es decir un edificio con un ambiente controlado es mucho más soluble que un edificio convencional e indefectiblemente tiene mucho menos personal enfermo y la calidad de vida de las personas que lo habitan es mejor (consumen menos agua, energía eléctrica, y aprovechamiento de las aguas de lluvias y no generan nuevos gastos), como así también se destaca la cercanía de la obtención de los materiales que se emplean para construir, con un rango de 800 kilómetros alrededor del lugar donde se desarrolla la obra y sí los materiales se encuentran en ese rango, eso ayuda a sumar puntos para certificar la obra.
Calsina puntualizo que esos procesos para la certificación LEED están orientados a reducir significativamente el proceso de contaminación en la ejecución de la obra, y dan como resultados edificios más eficientes que los convencionales y el ahorro de energía se traduce entre un 12 y un 48% o más en algunos casos dependiendo de la función asignada al edificio, concluyó.

 

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